Primer Concierto de verano (13/07/2014)

Trompeta solista

Trompeta solista

Juan López Berdónces.- Un periplo por dos continentes y dos siglos.

Llegó la clausura del curso de la Banda de Música de Puertollano. Y llegó con los vítores que la han acompañado en todos sus conciertos. Efectivamente, el concierto de ayer finalizó con una tan  prolongada como efusiva ovación del público que hizo patente que esta fabulosa banda logró rescatarlo de la canícula y del tedio de la mañana dominical.

El director invitado, don Felipe Ruiz,  recogía entre calurosos aplausos la batuta con la que la Banda le obsequiaba por su labor de llevar el concierto a término, que al recibir el detalle, hacía mención y loaba la importancia en su carrera y en la de la banda de don Ángel Parla que se encontraba entre el público asistente.

Felipe Ruiz

Las obras que integraban la primera parte del programa pertenecen a los nacionalismos musicales, al español y al bohemio, de finales del siglo XIX. La segunda parte  en cambio, estaba compuesta por dos obras de los años 80 y 90.

Hacemos unas breves reseñas de dichas obras. 

viva_navarraViva Navarra, Jota de concierto del navarro Joaquín Larregla, data de 1895; es una obra nacionalista, casi regionalista que toma de una danza popular la forma necesaria para soportar una composición de concierto, al igual que los Strauss empleaban danzas de su región para plasmar sus composiciones, si bien, los valses, polkas y mazurkas de los Strauss se empleaban en los salones de baile donde se celebraban esas míticas  veladas de la rica sociedad decimonónica vienesa y el compositor del himno navarro compuso esta jota con vocación de concierto y no como género bailable.

dvorak

A. Dvôrak

Precisamente fue el estado austríaco y más concretamente el sueldo o la beca que le concedió a un joven violista principal de la Orquesta del Teatro Provisional de Praga que destacaba por su facilidad compositiva, para que tuviera reconocimiento fuera de su país hasta convertirse en el director del Conservatorio Nacional de Música  de Nueva York en 1892, donde un año después compuso su celebérrima 9ª Sinfonía en Mi menor del “Nuevo Mundo”, estrenada el 16 de diciembre de 1893 por la ya entonces excelente Orquesta Filarmónica de Nueva York.

Nueva York

Efectivamente, este violista, Antonin Dvôrak, tiene en esta sinfonía una de sus obras más conocidas, interpretadas y mejor consideradas, desde la noche de su estreno. El compositor checo tiene un estilo extremadamente marcado por el respeto a la forma, con melodías simétricas de estructura cuaternaria que parecieran de Schubert, lo que le sirvió para ganarse el apoyo del crítico más influyente de la época, Hanslick, o de otro paradigma de la forma, Brahms. Pero incorpora una orquestación tan audaz como la de Wagner, al que conoció cuando le dirigió en Praga Tannhauser y alguna  obertura más de sus óperas, a pesar de que el lenguaje armónico wagneriano no le hacía sentirse cómodo; de hecho alguna de las obras que Dvôrak compuso sustentadas en los fundamentos compositivos del genio de Leipzig,  fueron retiradas por el propio Dvôrak durante los ensayos que él dirigía. Él se encontraba más a gusto creando sus obras con un lenguaje menos sustentado en los cromatismos, con acordes en estado fundamental acompañando a una melodía claramente audible, como en el principio de este Finale, con un ritmo muy simple, casi arcaico, pero no importa por la tremenda pericia que el checo siempre mostró a la hora de imitar, secuenciar, variar y desarrollar los motivos y temas que a su mente le traían las musas. Este Finale está compuesto en forma sonata. En su desarrollo presenta el famoso tema introductorio del segundo movimiento de la sinfonía acompañado por motivos del tema del tercer movimiento. En la coda volverá a utilizar el recurso del tema cíclico para recordarnos el material temático de los movimientos previos, toda una muestra de su talento que le llevó a ser contratado para marcar las directrices de los compositores de unos Estados Unidos que buscaban todavía su identidad sonora, y a los que el autor checo les guió haciéndoles ver la riqueza del folclore norteamericano.

Praga

Praga

 Si bien en la primera parte se ofrecen dos pinceladas de los nacionalismos musicales de finales del XIX, por el contrario en la segunda parte avanzamos cien años.

Tim Rice

Tim Rice

Si leemos Andersson o Ulvaeus, nos puede costar saber de quién versa el texto, pero si leemos ABBA, la cosa cambia. Sí, estos dos autores son los miembros y compositores del grupo sueco que cautivó a Eurovisión, discográficas y público. El artífice de que Chess fuera una realidad fue otra figura enorme del panorama musical mundial: Tim Rice. Si el nombre no le suena, qué tal si le digo “La bella y la bestia”, “El Rey León”, “Aladdin”, “No llores por mí Argentina”, “Jesucristo Superstar”. En efecto es el escritor de las letras de todas esas excelentes canciones incluidas en películas y musicales. El oscarizado Rice, desde los 70 quería elaborar un musical basado en la Guerra Fría, pero cuando se decidió a proponérselo a Lloyd Webber, el músico londinense ya había emprendido la aventura de Cats. Así las cosas, a Rice le sugirieron que contactara con los líderes de ABBA que deseaban emprender una nueva aventura musical desvinculada del grupo pop. En pocas entrevistas dejaron claro la dinámica de trabajo, plazos y temática. Chess narra la historia de dos ajedrecistas de nivel mundial, uno de la URSS y otro de EEUU, y sus avatares durante el campeonato mundial que disputan durante la Guerra Fría. En 1984 se lanza el doble LP del musical que incluye colaboraciones de gigantes como Elaine Paige o Murray Head. Muchos de sus temas se encaraman al número 1 de las listas de emisoras y los elogios no cesan. El estreno londinense sin embargo, tuvo una crítica extremadamente dividida, desde opiniones que rozaban que el comentarista entrara en trance de lo maravilloso de la representación, pasando por el nunca visto y el no va más hasta el calificativo de desastre y de guión y argumento inverosímil e incapaz de permanecer en pie ante cualquier pregunta que busque una justificación de la acción. Aguantó tres años en cartel desde 1886 y en la versión neoyorkina de Broadway tan solo 68 representaciones, a pesar de haber reestructurado la obra en elementos tan esenciales como el argumento.  Centrándonos en su música tiene enormes reminiscencias de temas de ABBA. El sello de los suecos es evidente. I Know him so well, por ejemplo, presenta unas similitudes palmarias con I am an A, de la gira de 1977 del cuarteto escandinavo.

En esos años en los que Chess se debatía entre la rentabilidad y la calidad del espectáculo, el mejicano Márquez ya era una figura consagrada de la música en su país, por lo que compone por encargo de la Universidad Nacional Autónoma de Méjico a el Danzón nº 2, una de sus obras mejor acogida por el público y por distintas agrupaciones sinfónicas y bandas. Así, saltamos del ritmo Pop y Disco de los autores de Abba a ritmos latinos, cuya melodía melancólica tiene en la síncopa de la base rítmica de la clave 3-2, con atisbos de cualquiera de los boleros de Manzanedo, para acelerar hasta llegar a un tema de ritmo frenético que convierte a la banda en un combo de ritmos «caribeños».

Con este colofón se cerró el concierto que clausura el curso, el primer curso de la Banda de Música de Puertollano desde que sus miembros, por dignidad, dejarán sus asientos que tanto amaban y que muchos de ellos ocupaban durante décadas en la Banda Municipal de Música de Puertollano, para seguir haciendo música con el inconfundible sello de su sonido, ahora entregado a un proyecto independiente, pero con el mismo receptor y beneficiario, su público puertollanense. La aventura emprendida por estos músicos independientes, integrantes de la «Municipal» hasta que fue privatizada, cuenta con un palmarés más que meritorio, brillante, puesto que desde su fundación en septiembre de 2013, figuran en su haber  siete conciertos con seis directores, el estreno de tres obras, la colaboración como solista de Alejandro Gómez Hurtado, uno de los mejores trompetistas españoles, congregar a más de 600 escolares a los que les sembraron la semilla de la música en sus corazones de 4, 5 y 6 años; haber contribuido con asociaciones locales como Cáritas, Hermandad de Donantes de Sangre, Huellas, hacerse eco de la lucha de Elcogás, celebrar el primer curso de música antigua de la región, impartido por uno de los más prestigiosos intérpretes de España, la creación de un blog musical con artículos divulgativos, de investigación e historia de la música y entrevistas, una presencia abrumadora en la Internet, con canal YouTube, página web o Facebook y Twiter seguidos en Alemania, Japón, Brasil o Estados Unidos por citar algunos ejemplos. Y todo con una escasez de recursos económicos abrumadora, no menos abrumadora que el tesón, el arrojo y la entrega de sus miembros, artífices de este balance tan notable. ¡Enhorabuena a todos!

Banda de Música de Puertollano

BANDA  DE  MÚSICA  DE  PUERTOLLANO

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