Curso de música antigua. El sacabuche


Trombón solista de la BMP

Trombón solista de la BMP

Jose Ignacio González Mozos.- La asociación banda de música de Puertollano, ha organizado un interesante curso de música antigua los pasados días 20, 21 y 22 de Junio de 2014. El curso ha sido impartido por D. Elíes Hernandis Oltra, profesor del Real Conservatorio de Música de Madrid y destacado especialista de trombón renacentista y barroco, que colabora asiduamente con prestigiosas agrupaciones de música antigua entre las que se encuentran Hesperión XXI de Jordi Savall o Les Sacqueboutiers de Touluse.

Este curso, inédito en nuestra región, ha estado dedicado a la música de los siglos XVI y XVII, y más concretamente a la técnica y el repertorio de un instrumento que por su trascendencia en la época, ocupó un lugar destacado en las capillas musicales -ya fueran catedralicias, cortesanas o nobiliarias-, durante nuestro espléndido siglo de oro. Nos estamos refiriendo al trombón, más conocido en la España de la época  como Sacabuche.

El curso se ha desarrollado en el teatro del colegio salesiano San Juan Bosco de Puertollano durante tres días de intenso y duro trabajo, en los que alumnos provenientes de diferentes conservatorios de la geografía española como el de “Arturo Soria” en Madrid, “Marcos Redondo” de Ciudad Real o el conservatorio profesional de Burgos, así como de la propia asociación banda de música de Puertollano, han podido disfrutar de las clases intensivas en las que se han tratado tanto aspectos técnicos y estilísticos del instrumento como las recopilaciones y bibliografía que forman su repertorio. El domingo día 22 de Junio a las 13:00 h, tuvo lugar el concierto de clausura del curso en el que los participantes dieron fe de la calidad del trabajo realizado durante estos tres días. El repertorio elegido para el concierto, incluía obras de importantes compositores de música para conjuntos de la talla de Daniel Speer, Marini, Thomas Morley o Antony Holborne.

Tras el concierto de clausura, se procedió a entregar los diplomas a los alumnos participantes, quienes han destacado por encima de todo el gran nivel del curso y la talla profesional y humana del profesor que lo ha impartido. Estos magníficos resultados, en palabras de miembros de la directiva de la asociación banda de música de Puertollano, se traducirán en la organización de futuros cursos de música para diferentes disciplinas instrumentales a lo largo del próximo año académico.

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Este excelente curso de música antigua dedicado al Sacabuche, nos ha brindado la oportunidad de conocer un instrumento que a pesar de haber gozado de gran importancia en la vida musical española de los siglos XVI y XVII, es hoy día relativamente poco conocido entre muchos músicos que no han tenido la oportunidad de escucharlo. Vamos a continuación a hablar brevemente sobre su historia y repertorio, con la finalidad de conocer mejor un instrumento que formó parte importante del repertorio musical antiguo español.

Antes del siglo XIX es difícil hablar de historiografía musical. Casi se puede decir que hasta finales del siglo XVIII la ciencia histórica aplicada a la música era casi inexistente. Los humanistas del renacimiento, se habían ocupado por lo general de la historia de las artes plásticas o de la literatura pero -a excepción de algunos círculos artísticos como la “Camerata florentina”-, el interés por la música escrita hasta entonces era poco importante. El gran teórico musical de finales del siglo XV Johannes Tinctoris, mantenía que no existía ninguna obra musical de más de cuarenta años que mereciera la pena ser interpretada. Esta idea de rechazo hacia la música antigua, se mantuvo casi hasta la ilustración con cuyo desarrollo, las ideas de progreso y evolución  empezarán a establecerse también en lo referente a la música, apareciendo así los primeros documentos historiográficos. Estos primeros compendios de historia de la música corresponden a autores de finales del siglo XVIII como Charles Burney, John Hawkins y más tarde Johann Nikolaus Forkel que escribió una de las primeras biografías sobre Johann Sebastian Bach.

La apetencia por épocas pasadas, especialmente la medieval, y la revalorización del concepto de artista, rasgos  propios de la época romántica, van a hacer del  romanticismo el periodo de mayor impulso de la historiografía musical. De esta manera, autores románticos como August Wilhelm Ambrós califican la música renacentista de Josquín Des Prez como digna de un gran genio. Todo esto nos lleva a Guido Adler a finales del siglo XIX, quien basándose en el incipiente positivismo clasifica la musicología en dos ramas, musicología histórica y musicología sistemática, que ya en el siglo XX se desarrollará a través de dos métodos historiográficos; el biografismo musical y la historia de los estilos.

 Barbieri-1Teniendo en cuenta todo esto, podemos imaginarnos que el verdadero interés por la música del Renacimiento español, aparece con fuerza a mediados del siglo XIX cuando Francisco Asenjo Barbieri descubre el Cancionero de Palacio, una de las colecciones más importantes de música polifónica durante el reinado de los reyes católicos, que conserva cerca de 500 piezas con acompañamiento instrumental entre las que destacan los Villancicos, Romances y Canciones. Todo esto junto a los trabajos de investigación que se llevarán a cabo en Europa durante la primera mitad del siglo XX, llevará a la revalorización de la música antigua, su repertorio y los instrumentos que se utilizaban para interpretarla. Es aquí donde el Sacabuche empieza a descubrirse de nuevo, tomando poco a poco conciencia de la importancia que tuvo en la música española de los siglos XVI y XVII.

Debido a que muchos de los Sacabuches españoles originales, pertenecientes  tanto a catedrales como a casas nobiliarias, fueron destruidos al fundirse el metal en que estaban construidos para realizar armas de artillería, no disponemos apenas de instrumentos originales. Esto fue debido a la escasez de aleaciones de metal destinadas a la fabricación de armamento que sufrió España durante la guerra de sucesión a principios del siglo XVIII, y que obligó incluso a sacrificar la mayoría de colecciones de instrumentos de metal que formaban parte de las capillas catedralicias y nobiliarias más destacadas de la época.

SackbuttSin embargo, sabemos de la importancia que tuvo el Sacabuche en la historia de la música renacentista y barroca española, gracias a las actas encontradas en catedrales y casas nobiliarias, y sobre todo por el repertorio encontrado en los cancioneros musicales que no eran más que documentos recopilatorios de música de la época. Estos Cancioneros se pueden resumir en los siguientes documentos; el Cancionero de la Colombina y el de Palacio, ambos complementados por el de Segovia; el Cancionero de Uppsala, el Cancionero de Medinaceli y la recopilación de Sonetos y Villancicos a 4 y 5 partes de Juan Vázquez. Los principales géneros musicales que se recogen en ellos son profanos, destacando especialmente el Villancico, Romance, Canción, Estrambote y Madrigal.

La mayor parte de la vida musical española durante los siglos XV y XVI, continuó siendo patrimonio de la iglesia, a pesar de la notable evolución de las formas profanas que llegarán a tener una importancia prácticamente similar a las formas religiosas, especialmente a lo largo del siglo XVI. Por un lado, la vida musical religiosa se desarrollaba en las iglesias y catedrales a través de las capillas musicales en las que los Ministriles o instrumentistas, tenían un peso destacado. Diversos documentos, nos cuentan como en 1526 fueron aceptados cinco ministriles asalariados en la Catedral de Sevilla, grupo integrado por tres Chirimías y dos Sacabuches o la creación de la capilla musical de la Catedral de Valencia que tuvo lugar el 17 de Diciembre de 1560 y para la que se contrataron ministriles de Chirimía, Sacabuche, Flauta, Corneta y Orlo. La Misa Solemne, las procesiones y ciertas partes del Oficio Divino constituían la mayor parte de sus actuaciones, estando supeditada en todo momento su música instrumental a la vocal que interpretaban los cantores.

ministrilesLas capillas musicales cortesanas, por el contrario, cumplían varias funciones entre las que se encontraban aquellas relacionadas con la vida oficial. Gracias a la Crónica de don Álvaro de Luna en el año 1448 en la que describe el banquete en honor a Enrique III de Castilla, sabemos que algunas de las funciones de los ministriles consistían en recibir personajes ilustres, celebrar conmemoraciones victoriosas, banquetes, acompañar las danzas cortesanas, veladas privadas de cámara y acompañar los servicios religiosos en los oratorios de los palacios.

Estas capillas cortesanas eran reflejo del boato del noble que las mantenía. Como ejemplo valga la capilla musical de la corte del Duque de Calabria en Valencia, quien en 1546 poseía una capilla formada por 18 cantores, un maestro, tres organistas, un arpista, dos copistas y un conjunto instrumental de ministriles formado por tres sacabuches y cinco chirimías, así como ocho trompetas y dos atabales.

El sacabuche también tuvo un destacadísimo papel en la interpretación del repertorio religioso, donde se ocupaba principalmente de doblar las voces de los coros. Esta técnica se desarrollaba a través de tres géneros importantes; La Misa, el Motete y la música para el Oficio. El Motete renacentista poco tiene que ver con el Motete del siglo XIII, del que pierde la pluritextualidad y la isorritmia para convertirse en un género polifónico que utiliza tanto el contrapunto imitativo como la homofonía, que está escrito en latín y es plenamente religioso, prevaleciendo el uso de cuatro o más voces mixtas; Cantus, Altus, Tenor y Bassus. Motete es sinónimo de canción religiosa y en verdad lo es teniendo en cuenta la libertad de la que hizo gala, como por ejemplo a la hora de elegir los textos y en el hecho de que utilizó asiduamente procedimientos típicos de la expresión madrigalesca en el intento de potenciar la suya propia. Esta belleza expresiva unida a la perfección técnica y a la brevedad, hacen de estas piezas verdaderas obras maestras. Su estructura gira en torno a la división fraseológica del texto, correspondiendo a cada frase un nuevo tema musical que es desarrollado, como ya hemos señalado, de forma imitativa u homofónica. Su material temático suele ser original, aunque en ocasiones utilice células melódicas gregorianas (cantus firmus), e incluso el recurso llamado parodia para su desarrollo temático.

La Misa renacentista se dividía en Misa de Gloria y Misa Pro defunctis que pertenece a la liturgia mortuoria y es conocida también como Misa de Requiem.

Juan de Archieta

Juan de Archieta

La Misa de Gloria, estaba generalmente compuesta sobre los textos del “Ordinarium misae”, es decir sobre aquellos textos que permanecen invariables a lo largo del calendario litúrgico. Estos son el Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus-Benedictus y Agnus Dei. La conocida como misa de Barcelona, fue la primera compuesta en España durante el siglo XIV, aunque es a lo largo  del siglo XV el momento en el que nuestro país aporta obras maestras del género con autores como Juan de Anchieta, Francisco de Peñalosa, Pedro Escobar o Alonso Pérez de Alba. Los procedimientos compositivos de la Misa renacentista solían girar en torno a varias técnicas, según las cuales la misa podía ser de “Cantus Firmus” si utilizaba un canto religioso o profano preexistente ( L`homme armé), “Paráfrasis” cuando el material previo era manipulado y desarrollado por el autor, “Parodia” si se parodiaba un modelo que solía ser un motete, y “Sine Nomine” cuando  la Misa era totalmente original.

La Misa Pro defunctis, mantiene en las melodías gregorianas su inspiración, en ocasiones usadas a modo de cantus firmus o a modo de paráfrasis. Sus partes son; Introitus, Gradual, Tracto, Secuencia, Ofertorio, Sanctus-Benedictus, Agnus Dei, Comunión y Responsorio, con sus correspondientes íncipit latinos; Absolve Domine, Dies Irae, Domine JesuChriste, Lux Aeterna y Liberame Domine. Aunque entre los primeros autores que escriben Misas Pro defunctis en España está Pedro  Escobar, el tono majestuoso y espiritual típico de la polifonía española lo dará Cristóbal de Morales con su Misa Pro defunctis publicada en 1544 y probablemente escrita en 1539 con motivo de las exequias de Isabel de Portugal, esposa de Carlos V. En esta obra, Morales trata de huir de las complicaciones contrapuntísticas de la escuela francoflamenca, basándose sobre todo en la austeridad de medios, el ritmo calmado y el empleo en ocasiones de terceras y sextas menores para una mayor sensación de espiritualidad,  con el fin de  acercarse a los principios estéticos de la tradición española, erigida en adalid de la contrarreforma católica.

Por otra parte, la vida del músico de sacabuche estaba también estrechamente vinculada a la vida en la ciudad ya que los cabildos solían contratar conjuntos instrumentales de viento conocidos con el nombre de Ministriles, que solían estar formados por Cornetas, Sacabuches, Chirimías y Bajones, aunque también podían excepcionalmente integrar Pífanos y Orlos. Los conjuntos instrumentales de Ministriles pertenecientes a un municipio, solían acompañar las procesiones, anunciar fiestas, acompañar la llegada de personajes destacados, e incluso señalar el comienzo de las ventas en los mercados. En las ciudades del norte de Europa los grupos municipales de Cornetas y Sacabuches tocaban desde las torres para señalar las principales horas del día. En este sentido, ya a finales del siglo XVIII, Beethoven compondrá sus Three Equali para ser interpretado por cuatro trombones desde la torre de la catedral de la ciudad de Linz. Sin embargo, los verdaderos maestros a caballo entre el Renacimiento y el Barroco en lo que se refiere a la música para conjuntos, serán los Gabrieli quienes con sus Canzonas y Ricercares compuestos para la catedral de San Marcos en Venecia, llevarán al conjunto formado por Sacabuches, Cornetos y chirimías hacia una textura de color instrumental, que recogerán autores como Monteverdi y Schüzt . Incluso Henry Purcell llegará a utilizar un conjunto de cuatro Sacabuches y coro para su música en los funerales de la reina Mary II.  

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A través de este corto paseo por la música de los siglos XVI y XVII, he intentado dejar constancia de la importancia que el sacabuche tuvo en la vida musical de la época. La asociación banda de música de Puertollano ha tenido la valentía de organizar este excelente curso impartido por D. Elíes Hernándis Oltra, profesor del Real Conservatorio de Música de Madrid, para dar a conocer en nuestra localidad este magnífico instrumento. Subrayo de nuevo la palabra valentía, porque no es fácil organizar actos como este cuando los medios son bastante escasos y las ayudas prácticamente nulas. Espero sinceramente que esto solo sea la antesala de futuros y ambiciosos proyectos musicales. 

1 comentario en “Curso de música antigua. El sacabuche

  1. Enhorabuena por este magnífico curso a la Banda de Música de Puertollano. Me parece fenomenal la idea y creo que el esfuerzo que está haciendo esta asociación por la cultura en Puertollano es de agradecer. Os animo a que sigais con la misma ilusión, y a que se repitan este tipo de acontecimientos, si es posible.

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