Pasodoble de La del Manojo de Rosas

Trompeta solista

Trompeta solista de la BMP

Juan López Berdonces.- Cuando Dios te echó al mundo, ¡ay, qué faena me hizo! Este piropo que le dedica Joaquín el mecánico a su amada florista, desde su taller contiguo a la floristería de Ascención,  da pie  a la orquesta  para que  el Pasodoble celebérrimo de este sainete lírico, cantado a dúo por la soprano y el barítono que encarnan a los protagonistas de esta historia de amor del Madrid más castizo. El principio ya viene tensionado por lo publicado en el final del anterior comentario de esta obra, el verso:

Para ya en la vida jamás volver.

Pues bien, la tensión acaba reposando en este verso del Pasodoble:

Cariño como el que yo siento no ha habido ni habrá en la vida, cantado primero por Joaquín y posteriormente a dúo por esta pareja, que finalmente con un abrazo apasionado y un  “Por ti yo me muero”  concluyen el enredo por el que les hemos visto sufrir y padecer a lo largo de toda la obra.

ZarzuelaC

Pero ampliemos nuestra mirada, abarquemos toda la obra  a través de las memorias de  Pablo Sorozábal  acerca del estreno de “La del Manojo de Rosas”, para darnos cuenta de la tremenda importancia de este pasodoble. El martes y trece de  noviembre de 1934, fecha exacta de su estreno, en el Teatro Fuencarral de Madrid, por supuesto que había en primer lugar reventadores pagados por enemigos ideológicos y envidiosos del maestro vasco, dispuestos a abuchear todo lo que se hiciera, en segundo lugar críticos y a su vez compositores según el maestro bastante despreciables por su complacencia y sumisión ante el  poderoso, además de pésimos en lo concerniente  a  su nivel musical y talento compositivo, y en último lugar pero no por ello menos importante , público neutral, por supuesto el más numeroso .  Cuando terminó el pasodoble una enorme ovación barrió los abucheos de la sala e inmediatamente sobre los aplausos, el maestro repitió la entrada del pasodoble que fue nuevamente ejecutado y al finalizar esta segunda interpretación,  no hubo el más mínimo atisbo de abucheo; por el contrario, la ovación fue más atronadora, entusiasta y prolongada, situación que se aprovechó para volver a interpretar el pasodoble hasta ocho veces consecutivas.

Uno de estos críticos, falsario, adicto a lamer los zapatos de su amo y prodigioso adivinador,  tras arduos esfuerzos, excretó la siguiente deposición a modo de vaticinio, “durará solo unos días en cartel”.

Pues sí, el Rappel de turno tuvo la bola sucia ese día, puesto que más de 15.000 representaciones lleva esta obra y no cesa de ser representada ni un solo mes, según el propio autor “no ha habido un solo año en el que no haya aparecido esta obra en ninguna liquidación de  derechos de autor “.

Les dejo con el estupendo pasodoble interpretado por la que hasta 2012 fue la Banda Municipal de Música de Puertollano, en una grabación del año 2005. Esta interpretación está dirigida por  el alumno predilecto del maestro Sorozábal, don Ángel Parla, el mejor de los intérpretes de la música del maestro donostiarra.

Disfrútenla.

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